Colágeno, vitaminas, probióticos… el cóctel de suplementos que puede ser peligroso para la salud
27 Febrero, 2026
Los suplementos alimenticios son complementos cruciales para muchos colectivos, como personas mayores, vegetarianos y veganos o mujeres con un embarazo de por medio. Sin embargo, en los últimos tiempos se ha normalizado tomar productos como clave para el bienestar. Colágeno, magnesio, vitaminas, omega 3, melatonina, triptófano, probióticos o creatina son solo algunos ejemplos de los productos que muchos creen indispensables para mejorar su rendimiento físico y mental.
El mercado lo pone fácil. Para empezar porque los complementos alimenticios están regulados por la Unión Europea, pero sobre todo porque ahora muchos de ellos se pueden comprar incluso en los supermercados, sin receta médica. Y en formato píldora, cápsula, polvos o líquidos, por poner solo algunos ejemplos. La publicidad, las redes sociales, y muy especialmente el boca a boca, están alentando a que estos productos entren cada vez en casas sanas y por ello los expertos sanitarios llevan tiempo alertando sobre los riesgos.
«Muchos están empezando la casa por el tejado y se los toman antes de saber si existe un déficit del nutriente que se va a suplir», alerta en declaraciones a ABC Àlex Blasco, dietista-nutricionista y miembro de la junta de gobierno del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña. Para él, los suplementos deben ser «la punta de la pirámide» y deben llegar tras haber probado previamente la panacea clásica: buenos hábitos de alimentación y actividad física, sueño de calidad o buena salud emocional.
Él se atreve a vaticinar que el 90% de la población no necesita suplementos si se come bien y deja claro que pueden ser útiles, «pero en determinados casos y no a mansalva para todos». Las autoridades sanitarias, de hecho, llevan tiempo alertando de que la mayoría de personas ya ingieren suficientes vitaminas a través de la dieta y no necesitan suplementos: además, al organismo le resulta más fácil absorber los nutrientes a través de los alimentos que a partir de un medicamento.
El riesgo de lo natural
En la práctica, sin embargo, son muchos, y jóvenes y sanos, los que van por la vida con un arsenal de pastillas. A menudo se usan multivitamínicos para subir defensas y fortalecer tu sistema inmune y el colágeno y magnesio son otros de estos supuestamente imprescindibles. «Me han llegado a consulta pacientes hipersuplementadas que han mejorado su salud dejando los suplementos», añade Blasco, que en ningún caso quiere vincular estos casos a los atletas que toman creatina o proteína ‘whey’ por sus beneficios físicos porque, para él, merecen un caso aparte.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) recuerda, en sus canales oficiales, que «ningún complemento alimenticio previene, trata o cura una enfermedad» y recomienda especialmente «desconfiar de aquellos que se presentan con propiedades milagrosas». Desde la institución, corroboran que «un consumo excesivo, o que no respete las instrucciones de uso, puede presentar riesgos para la salud, particularmente en personas con algunas enfermedades o por su combinación con medicamentos».
«Un consumo excesivo, o que no respete las instrucciones de uso, puede presentar riesgos para la salud»
«Un producto natural no es sinónimo de un producto seguro», añaden desde la Aesan, que tiene en su portal información específica sobre los productos más populares y sus correctos usos. En este sentido, recuerdan que «muchas especies vegetales contienen sustancias activas que pueden no ser seguras para algunas personas o si se consumen en altas cantidades, como puede suceder con determinados extractos concentrados».
Taquicardia, parestesia, eritema…
En este sentido, el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (RASFF) lleva años recogiendo alertas asociadas a complementos alimenticios que presentan niveles de vitaminas por encima de las correspondiente. A modo de ejemplo, han visto que dosis excesivas de B3 puede dar episodios de taquicardia, parestesia, eritema, urticaria y con la vitamina D puede producirse una hipercalcemia. Una autopsia determinó que una sobredosis de este último complemento causó, precisamente, la muerte de un hombre de 89 años en Reino Unido hace un par de años.
Afortunadamente este caso es extraordinario pero lo cierto es que hay suplementos que fácilmente pueden llevar a lo que los profesionales médicos ya llaman la hipervitaminosis. Desde los portales de salud de la Generalitat recuerdan que hay más incidencia en vitaminas liposolubles, especialmente la vitamina A y D pero también la E y K, porque se almacenan en el tejido adiposo. Otras vitaminas son usadas por el organismo de manera más inmediata y el excedente sale por la orina.
«Algunas vitaminas, como la A, pueden dar problemas de hígado si se toman en exceso, pero la toxicidad grave solo llegaría con cantidades muy elevadas y durante mucho tiempo», puntualiza Blasco a ABC. Por todo ello, lo que es más importante, recuerdan todas las voces, es consultar previamente con un experto la necesidad de ingerir estos productos y también la idónea forma de consumirlos.
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